Carmageddon: Cómo los autos conquistaron nuestras ciudades

Por: Oscar Mora.
4 de mayo de 2026.

A donde sea que miremos en las ciudades es probable que nuestros ojos se encuentren con un automóvil. Para bien o para mal, hoy en día los vehículos automotrices están por todas partes, pero no siempre fue así. El libro Carmaggedon o Autocalipsis en su traducción, escrito por Daniel Knowles y publicado en 2025, es una lectura perfecta para entender cómo los automóviles tomaron nuestras ciudades y qué implicaciones (o consecuencias) vivimos hoy en día.

Daniel Knowles es corresponsal en The Economist, y estudió Historia y Economía en la Universidad de Oxford. Dentro de sus principales intereses como periodista están las políticas públicas, el diseño urbano, el crimen, la planeación urbana de ciudades, la transformación social y el transporte.

En el libro, Knowles inicia con un recorrido histórico, remontándose a finales del siglo XIX, cuando los primeros automóviles empiezan a circular por las calles de Europa y Estados Unidos. Narra hechos como la muerte de Bridget Driscoll, que fue la primera víctima mortal de atropello de un automóvil en Gran Bretaña en 1896, o el cambio de ley que aumentó la velocidad permitida de los autos en la calle de 6 km/h a 22 km/h solo unas semanas después de la muerte de Bridget.

Luego continúa con la cronología de la dominación, paso a paso, durante todo el siglo. Señala como la primera y segunda guerra mundial lo establecieron como una herramienta nueva para el combate, lo que impulsó la creación de centros de producción para los vehículos así como su integración a la economía. Destaca también la invención del jaywalking en Los Ángeles en 1925, un concepto nuevo en la ley que criminaliza a los peatones por cruzar la calle sin cuidado, estableciendo por primera vez de manera oficial en la ley que la calle no era para caminar.

Otro de los eventos más significativos en esta cronología es la exposición “Futurama” en la Feria Mundial de Nueva York de 1939, patrocinada por General Motors. Consistía en una maqueta de 40 metros cuadrados con más de 50mil autos a escala que mostraba una visión de ciudad modernista, al estilo de Le Corbusier, donde todos tenían coches y los barrios residenciales estaban a las afueras de la ciudad. La gente hacía filas de un día entero para poder ir a ver la maqueta, y el impacto que tuvo en la cultura es inmensurable.

Knowles no deja de lado en esta historia el “aporte” de Robert Moses a las ciudades y como institucionalizó la visión de ciudad cochista mediante manuales y decenas de proyectos federales que fomentaban este medio de transporte. A continuación, narra la respuesta de Jane Jacobs unas décadas después, y el movimiento social de contracorriente que generó en Nueva York en la segunda mitad del siglo XX.

Knowles no se queda ahí, si no que dedica la segunda mitad del libro a analizar la situación presente y futura de las ciudades, los automóviles, y cómo los usamos. ¿Qué consecuencias estamos viviendo las sociedades motorizadas del mundo en temas de salud, medio ambiente y economía? ¿Qué tipo de leyes y políticas fomentan este problema? ¿Los autos eléctricos son la respuesta? ¿Por qué no logramos cambiar? Y ofrece respuestas sustentadas en datos e información a cada una de estas preguntas. Por ejemplo, desenmascara la promesa de los autos eléctricos evidenciando, entre otras cosas, que tres cuartas partes del cobalto del mundo vienen de la República del Congo, un país plagado de corrupción y explotado por sus recursos, que mantiene a su sociedad en condiciones de vida subóptimas por la explotación de este recurso.

Por último, Knowles responde a las preguntas ¿Qué alternativas mejores hay? ¿Quién ya lo está haciendo? ¿Cómo podemos llegar ahí? Así, cierra con una visión positiva del futuro, donde las ciudades son usadas cada vez más por las personas y menos por los coches.

El autor aporta un panorama completo del problema (el autocalipsis) gracias a distintas razones. La estructura del libro es parcialmente cronológica, lo que se vuelve muy útil para llevarnos a los lectores de la mano a entender este fenómeno desde su origen. Además, para explicar cada componente de la situación ejemplifica con ciudades de países de todo el mundo; desde Estados Unidos e Inglaterra hasta Afganistán, Sudán y Japón, entre muchos otros.

Y no solo aporta un panorama completo, sino que lo hace de manera excepcional. El libro está cargado de anécdotas del autor que ilustran a nivel personal las situaciones que explica, lo que permite conectar en un nivel más profundo con su mensaje. Al mismo tiempo, la lectura también está repleta de investigación y datos contundentes de todas partes del mundo, que fortalecen sus argumentos y vuelven innegable la realidad que describe. Logra examinar a profundidad situaciones económicas, políticas y sociales complejas y comunicarlas con un lenguaje no técnico que permite que cualquier lector interesado pueda informarse del tema.

Carmageddon de Daniel Knowles es, ante todo, un llamado urgente a repensar la relación entre nuestras ciudades y los automóviles. A través de una narración que combina historia, datos y experiencias personales, Knowles logra exponer cómo llegamos a esta “autocalipsis” y por qué seguir así no es una opción viable. Su propuesta ofrece rutas prácticas y esperanzadoras para reorientar la política urbana hacia las personas.

Si tienes interés por la movilidad, la política pública o simplemente quieres entender mejor por qué las ciudades son como son, este libro es ideal. Es accesible para el público general pero también valioso para profesionales: despierta preguntas incómodas, entrega evidencia sólida y apunta a soluciones reales. Termina invitándonos a actuar, y esa combinación de claridad intelectual y urgencia práctica es su mayor aportación.

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